III – LA VOZ DEL POETA NO ES SU VOZ, ES EL VIENTO Y NI EL REY NI DIOS MANDA CALLAR AL VIENTO

LA VOZ DEL POETA NO ES SU VOZ, ES EL VIENTO 

Y NI EL REY NI DIOS MANDA CALLAR AL VIENTO 

 

Los poetas, tenemos la voluntad y el coraje, tenemos la ilusión de aprender y ser, tenemos la decencia de nombrar a cada cosa por su nombre, tenemos la fuerza de la juventud y la razón de la memoria, tenemos lo que hay que tener, el sentido de la responsabilidad para comprometernos activamente con nuestro tiempo y espacio, tenemos ojos para ver, oídos para escuchar y cabeza para pensar, tenemos el corazón para sentir y el alma para soñar, tenemos lo más valioso y necesario, la dignidad y la palabra. 

 

Para honrar a todos nuestros hermanos de Ibero América, 

Para solidarizarnos con Venezuela, Cuba y Nicaragua, 

Para defender a Hugo Chávez, Fidel Castro y Daniel Ortega. 

Para devolverle nuestra voz a quien nos dio el amor y la vida 

 

Que nuestra voz no es nuestra voz, es la voz del viento. 

Que nadie encierra ni hace callar a la voz del viento. 

 

 

 

A todos y cada uno de los presidentes iberoamericanos 

que sueñan y besan las estrellas al amar y defender 

la tierra y la libertad, la paz y el pan, el amor y la vida. 

 

A todos y cada uno de los presidentes iberoamericanos 

Que sueñan y besan las estrellas al amar y defender 

la tierra, la memoria, el presente y el futuro de sus pueblos. 

 

El SER y la dignidad individual y colectiva 

De todos los ciudadanos/as de Ibero América. 

 

 

 

Pidiéndoles perdón en nombre de todos obreros y campesinos, trabajadores por cuenta propia y ajena, de los servicios y profesiones liberales, empresarios/as y comerciantes varios, estudiantes e intelectuales, productores y creadores del arte y de la cultura, poetas y demás soñadores. Pidiéndoles perdón en nombre de todos los ciudadanos /as libres, de toda la gente noble y sencilla de España que siente vergüenza propia y ajena por la impresentable actitud de quienes en su supina ignorancia, en su estulticia y soberbia han retrocedido al siglo XVII -sin maquina del tiempo- para hacer ambos -en Ibero América- el más espantoso de los ridículos el comparsa y el que se cree y afirma Urbi et Orbe en tiempo real, aquello de  Louis XIV :L’étatc’est moi ! 

 

 

  

La España de Torquemada y del genocidio perpetrado en Ibero América, la que expulsa a los sefarditas y a los moriscos, es la misma España profunda y eterna de Franco y su “Gloriosa Cruzada Nacional”, es la España de la “Unidad de Destino en lo Universal” que reivindicaba el honor y glorifica la figura de Francisco Pizarro y de Hernán Cortes, dos de las “Cien Figuras Españolas” que con Don Pelayo, los Reyes Católicos y José Antonio Primo de Rivera estudiaba de niño en la escuela. Esa España predemocrática de sus padres y abuelos es la España de Aznar y la FAES con el apoyo entusiasta de la cúpula del PP. La del “Caudillo de España por la Gracia de Dios” es la que hereda Juan Carlos de Borbón a la muerte de Franco para convertirse en el intocable -como su antecesor- esta vez por gracia de una Carta Magna hecha a su medida para mantener el regio privilegio de decir y hacer lo que le de la real gana, sin tener que rendir cuentas de sus actos ante la LEY ni ante nadie en vida y, sólo a Dios en su última posada.

Está es la España donde gobierna que no manda un presidente atado de pies y manos por el propio aparato y los barones y de su partido, un presidente achantado por la ofensiva política y mediática de la caverna fascista. Un presidente que se traiciona y se niega a si mismo abandonando sus posiciones más lucidas y avanzadas para retroceder a marchas forzadas en todos los frentes, en España y en los foros internacionales. 

Un presidente con vocación de santo que la noche del jueves día 15, al ser entrevistado por Andréu Buenafuente en la cadena de TV  “La  Sexta” se lamenta,‘Defiendo a Aznar, que es su líder máximo, y el PP también me critica’ Y dice de Aznar“Yo creo que tenía un buen día y me agradeció la defensa personal que había hecho”,Luego añade en un tono más serio “Ahora yo voy a intentar que entremos en una nueva fase de la relación que siempre es bueno”. Lo dicho, un santo varón que asume la defensa de su “compatriota” fascista por encima de Chávez y de Venezuela, por encima de España y sus propias razones de Estado, por encima de todo y de todos, pese a quien pese y pase lo que pase, que para eso les une la misma causa y el mismo cordón umbilical, la defensa a ultranza de los dividendos de las multinacionales y servir ambos como procede y Dios manda a la mayor gloria y esplendor del heredero de Francisco Franco en la Jefatura del Estado.

Un presidente santo que cuida su buena imagen y su mejor talante, su sonrisa gentil y sus exquisitos modales e invita al del amor inmensurable -a Aznar- a tomar el te con peritas en dulce y bombones de chocolate, a las cinco de la tarde, para desagraviar de la patochada de un tal Chávez, al mejor valedor y socio de Bush. De paso, pelillos a la mar y a ser todos buenos, que hay que limpiar el mancillado honor de la Corona y los intereses de la Metrópoli, de paso, besitos. Los socialistas de moqueta roja y entrada libre en las alcobas de palacio hacen piña con los cuatro centauros del imperio (Aznar, Rajoy, Acebes y Zaplana) que se pasan por el Arco del Triunfo los derechos humanos y la Constitución en Irak, en Venezuela y en España. 

 

Y el poeta de verbo humilde y sencillo pide ¡Perdón!!! a quienes en Iberoamérica saben del valor de la tierra y del agua y nos dan su confianza, su amor y su vida. 

 

Pide ¡Perdón!!! en el nombre de la España cosmopolita, laboriosa y culta, de la España más digna, peregrina y solidaria, de la España de las manos abiertas. ¡PERDÓN!!! en nombre de la España de la paz y de la luz en el violoncelo, el pincel y la pluma de Pau Casals y de Manuel de Falla de Goya y de Pablo Picasso, de Zenobia y de Juan Ramón Jiménez, de León Felipe y de Pedro Garfias, de Rafael Alberti y de García Lorca, de Antonio Machado y de Miguel Hernández, de Vicente Alexandri y de Max Aub, de Jorge Salinas y Luis Cernuda, de Celso Ferreiro y de Pere Quart, de Blas de Otero y de Gabriel Celaya, de Salvador Espriu y de Merce Rodoreda, de Dolores Ibarruri y de Federica Montseny. 

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